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1. Empieza por un diagnóstico de las singularidades de tu ecosistema

 

Las familias empresarias suelen constituir sus propios ecosistemas y es habitual ver como estos tienden a volverse más complejos con el paso de los años, siempre y cuando, familia y empresa evolucionen.

Como en todos los ecosistemas, van surgiendo perfiles propios y parámetros característicos dotando a la empresa familiar de una «identidad propia»; Valores sólidos, visión a largo plazo, prudencia financiera, o una fuerte cultura emprendedora.

Un pensamiento clínico nos diría que si aislamos el componente empresarial una empresa podría ser gestionada como tal, independientemente de la propiedad, pero la realidad, es que la empresa está conformada por accionistas; personas propietarias que acaban por influir en el gobierno y gestión. Por lo tanto, no hay que ver la empresa como algo aislado sino como parte del ecosistema de la familia empresaria.

Las singularidades son elementos diferenciales que, pueden ser grandes impulsores, como por ejemplo:

  • la cohesión familiar
  • el orgullo de pertenencia
  • habilidades de comunicación
  • Identificación de nuevas necesidades de consumo
  • Capacidad de conectar con la demanda del mercado

Pero las singularidades también, pueden ser grandes anclas empresariales y pueden llegar a suponer el lastre que frena la capacidad de continuidad de la compañía, Por poner algún ejemplo:

  • La falta de visión y propósito
  • Conflictos existentes
  • Modelos de negocio obsoletos
  • Falta de comunicación
  • Toma de decisiones autoritaria

La empresa familiar está muy marcada por intensos lazos personales y habitualmente nos encontramos modelos en los que un miembro de la familia ha asumido un rol de hiperliderazgo, lo cual puede ser necesario en un momento dado para fortalecer la compañía o potenciar su crecimiento. Pero hoy en día esto, puede suponer una dificultad para iniciar procesos de institucionalización o impulsar la creciente necesidad de transparencia con los Stakeholders.

La sostenibilidad de una familia empresaria pasará por la identificación y tratamiento de todos los retos. Tanto los de familia, como los de negocio, los de creación y gestión de un patrimonio familiar y la buena comunicación y gestión de las necesidades que surjan en el ámbito socio emocional de los componentes de la compañía. Al final hay que buscar que la familia se encuentre alineada en todos los aspectos posibles ya que “Compartir un propósito, favorece la creación de un legado”

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Tfab